y mientras.

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martes, 13 de mayo de 2014

Los pilares para una buena relación médico - paciente.


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 la INTEGRACIÓN es fundamental  en donde la figura del médico de cabecera o coordinador de un equipo interdisciplinario sea prioritaria. Si el paciente es un niño, necesita un pediatra como coordinador de cabecera, a través del cual deben trabajar los demás consultores. En el caso de los adultos, cualquiera sea su situación, siempre conviene que el coordinador de los distintos especialistas sea un clínico. 

La CONFIANZA es otro aspecto clave que puede desarrollar un individuo con su médico. Cuando una persona enfrenta una situación compleja en su salud o la de algún familiar, muchas veces siente la necesidad de pedir una segunda opinión, un profesional siempre tiene que respetar este derecho de los pacientes. Pero otras veces éstos sienten mucho temor de pedirlo en forma directaporque piensan que el profesional lo va a tomar a mal. Para que la segunda opinión sea correcta, se aconseja plantearlo a su médico de cabecera de manera abierta. En la mayoría de los casos, aceptará su pedido. Si así no sucede y se enoja, lo recomendable es “cambiar de médico”.



La CONTENCIÓN y el VÍNCULO AFECTIVO que el médico les proporcione son sumamente importantes para ellos. Este es un aspecto asistencial que se valora enormemente. Sin embargo, los sistemas de salud no suelen estar preparados para una consulta que dure el tiempo que se necesita para establecer este tipo de relación o ver lo que realmente le está pasando al paciente, más allá del síntoma en concreto que motivó la visita.